
Acerca de mí
Hace años, alguien me dijo «pareces un pato».
Los patos se han adaptado para poder correr, nadar, y volar. Quizá no son excepcionales en ninguna disciplina, pero saben defenderse en todas.
Me dan repelús los mensajes motivacionales y la psicología emocional barata. Menudo párrafo de introducción, ¡así vamos a hacer pocos amigos! Te prometo que la frase del pato es algo terrenal y no la típica descripción para sacar pecho. A veces por mis errores, y otras arrastrado por las circunstancias, siempre he estado obligado a adaptarme para seguir adelante.
He recorrido un camino poco habitual hasta encontrar el marketing digital. Ojalá lo hubiese descubierto antes, pero puestos a ser agradecidos, creo que no hubiera sido posible encontrar un mejor aprendizaje.
La tecnología, desde muy pequeño 💾.
A mi padre siempre le ha encantado la tecnología, los cacharros con cables. El primer ordenador que toqué fue un Sinclair ZX Spectrum de 48K, de los que cargaban con cintas de radiocassete, y marcó el resto de mi vida.

Después llegó a casa un IBM Aptiva con procesador 486 y sistema operativo OS/2. En aquella época los IBM eran los auténticos ordenadores personales, y los demás eran compatibles, «clónicos» .
Con estos ordenadores aprendí a jugar, a utilizar procesadores de texto y calculadores, estudié las capitales de países que ya no existen, viví el boom de los CD-Rom y la llegada del DVD. Por supuesto pertenezco a la generación que dejaba a su familia incomunicada porque un cable kilométrico salía por debajo de la puerta de mi cuarto para salir a internet a través del teléfono. Conectábamos a 56K, y si mis cálculos no fallan, ahora estoy conectado en casa a una velocidad cinco mil veces más alta.
Animales y medio ambiente 😻.
Me encantan los animales, especialmente los gatos, y desde niño he pasado mucho tiempo en la naturaleza. He sido Scout, aunque como se dice: «una vez Scout, siempre Scout». Quizá el corazón tiró demasiado fuerte en el momento menos adecuado, y orienté mis estudios universitarios con menos cabeza de la necesaria.

He colaborado en estudios de impacto ambiental, he estudiado el caudal ecológico de algún que otro río, pero – seguramente, por suerte – tardé poco en descubrir que mi vida laboral estaba lejos de la naturaleza. Sigo disfrutando de los animales y el medio ambiente, pero no profesionalmente.
¿Y si hubiera sido profesor? 👨🏫
Por si fuese poco, disfruto muchísimo explicando cosas a otras personas. No sé si soy bueno o malo, pero te garantizo que siempre encuentro buenos ejemplos para hacer la tarea más fácil.
Tras finalizar la universidad cursé el CAP y tuve la intención de opositar para Secundaria. Hice la inscripción, comencé a recopilar el temario, pero aquellas oposiciones fueron suspendidas. Y aquello fue el fin de lo que pudo ser mi vida como docente.
Sí que tuve experiencia con clases particulares a domicilio, incluso impartiendo clases extraescolares en algunos colegios de Granada, tanto de Informática como de Técnicas de estudio. El fantasma del medio ambiente resurgió algún año, e impartí un curso de energía solar térmica para profesionales del sector. Y fin. Hasta hoy no he tenido oportunidad de volver a las clases, pero en confianza, estoy deseando que llegue una oportunidad.
Fotografía, vídeo, y diseño gráfico 📸.
Las pasión por los cacharros venció a la llamada de la selva, a los animales y la docencia, y acepté que los ordenadores formarían parte de mi trabajo durante muuuucho tiempo.
Llamé la atención a un par de empresas de Granada y en verano aprovechaba para poner al día sus equipos informáticos, el servidor de datos, la red local… y yo tan contento con la experiencia.
Lo que empezó siendo una afición se estaba convirtiendo en trabajo, y durante varios años trabajé como técnico de equipos de oficina, pero ya lejos de mi ciudad natal. Casi en paralelo, me colgué una cámara al hombro y empecé con la fotografía. No soy capaz de entrar en algo sin obsesionarme: horas de estudio y aprendizaje, de experimentos, y miles de fotos que no valen un duro. Y, aunque parezca mentira, me atreví incluso con los reportajes de boda. Un poco de rebote, pero alguna foto mía acabó en la revista Vogue Novias.

Valentino Rossi 
Copenhague 
Gran Vía de Granada
Fotografía + Ordenadores + Culo inquieto es una mezcla que huele a diseño gráfico, y decidí que también había que explorar ese campo. Empecé con Freehand y acabé con Photoshop, InDesign y Lightroom. Y quizá este fue el punto de inflexión: descubrí que la creatividad y la tecnología podían darse la mano de formas muy diferentes, y caí de lleno.
Marketing digital 🔍📈.
¿Cómo llegué al marketing digital? La parte digital me vino de nacimiento, pero el bicho del marketing me picó más tarde. Era solo cuestión de tiempo.
La Fórmula 1TM aterrizó en Valencia el mismo año que yo llegué a la ciudad. El Circuit Ricardo Tormo necesitaba personas para la gestión del Gran Premio, y tuve la oportunidad de vivir ese momento. En concreto, comencé con el servicio de venta de entradas desde el departamento de marketing. Cogí el gusto por la promoción de los eventos deportivos, y aprendí muchísimo sobre las técnicas más clásicas de la publicidad y el marketing.

Saqué a relucir mis habilidades con el diseño gráfico, y salió bien la jugada: 10 años trabajando en un recinto espectacular junto a empresas internacionales de primer nivel, conociendo los entresijos de MotoGPTM y Fórmula 1TM o viviendo de cerca las evoluciones de los jóvenes pilotos de la Cuna de Campeones. Inolvidable y completamente necesario para la transición al marketing digital, y en concreto al posicionamiento orgánico en buscadores.
¡Y ahora las aficiones! 🎸🤿🎮
Además de hacer SEO, fotos, perseguir gatos, y trastear con ordenadores, intento sacar tiempo para todas las demás aficiones. ¡Que no son pocas!
La música
Aprendí a «tocar la guitarra» de adolescente, y siempre entre comillas porque llegado a un nivel muy básico me quedé atascado y jamás conseguí superarlo. Eso sí, llené la casa de instrumentos: una guitarra española, dos ukeleles, una guitarra eléctrica, un bajo, la guitarra acústica, el organillo electrónico, una melódica y hasta un metalófono.

Bucear
Veranear en la costa tropical de Granada te empuja de forma irresistible al mar. He pasado veranos enteros buceando, buscando pulpos y huyendo de las medusas. Cuando tenía 10 años, una especialmente grande se agarró a mi cuello y pasé varias semanas con heridas. Le cogí mucho miedo al agua, pero con el tiempo he ido retomando la confianza.
El espacio
También estoy un poco « espaciotrastornado » . De niño tuve un pequeño telescopio, y desde Sierra Nevada solíamos mirar las estrellas. Actualmente estamos viviendo una época apasionante para la exploración espacial y sigo muy cerca la actualidad del mundillo, especialmente cuando gira en torno a SpaceX.
Los libros
Leer y escribir, también dentro. Es imposible disfrutar de todas las aficiones, y reconozco que con el tiempo he ido leyendo menos literatura. He disfrutado muchísmo con Tolkien, Agatha Christie y Dean R. Koontz. Durante muchos años he escrito desvaríos en el blog que comparto con mis amigos íntimos, y – esto me da un poco de vergüenza – he publicado un relato corto en Amazon.
Videojuegos
¿Te he contado que me encantan los videojuegos? Es mi afición más persistente; las demás vienen y van, ganan y pierden espacio, pero esta se ha mantenido siempre. He jugado en ordenadores y en consolas de todos los tamaños y colores, pero reconozco que Xbox se ha llevado finalmente toda mi atención. Me encontrarás en The Division, NieR, o Red Dead Redemption. No me busques tirando botellas en Last of Us, ni agachándome a recoger chatarra en Horizon Zero Down.

Viajar
Supongo que a todos nos gusta viajar, ¡no tiene ningún mérito destacar esto!
Tengo la inmensa suerte de que mis padres hayan recorrido conmigo toda España y los países que la rodean. Viajes de llevar un colchón enrollado en el hueco de los pies del asiento trasero, de dormirte en la tienda de campaña y amanecer de repente otra vez en el coche.
Si tuviese que destacar tres viajes, cada uno por sus encantos tan diferentes, me quedo con Eslovenia, Panamá y Nueva York.
Pilotar drones
Llego sin aire, pero tengo que reservar un hueco a los drones. Me sumé a esta fiebre en el momento preciso, y me bajé de ella justo a tiempo. Tenía mucha curiosidad por saber cómo se mueven en el aire, como funciona su electrónica, y cómo se pilotan. Podía comprar un dron, pero preferí construirlo yo mismo. Y cuando algo te gusta tanto, acabas repitiendo y montando uno detrás de otro. Esta foto es del último modelo que construí, porque entonces las leyes se pusieron caprichosas – quieren nuestro dinero – y entendí que ese no era mi negocio. Una pena.
¡Esta es mi pequeña historia! ¿Cuántas personas habrán llegado a leer toda la página? Seguramente poquitas, pero si estás aquí conmigo, pásate por el formulario de contacto y también me cuentas tu historia.
